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INOLVIDABLE AÑO PARA OLVIDAR

INOLVIDABLE AÑO PARA OLVIDAR

La demolición del Estado del bienestar llevada a cabo por los dinamiteros del Partido Popular que engañaron el 20-N a 10.830.693 ciudadanos, diciéndoles que iban a hacer lo contrario de lo que han hecho, ha quedado vista para recibir el golpe de verduguillo en 2013, culminando así el derrumbe del bienestar que llevábamos construyendo desde el siglo XIX con penas, sacrificios y castigos.

Comenzamos el infeliz 2013 con descuentos de salarios por la subida de precios en servicios esenciales y elevación de impuestos, embobados aún en las luces artificiales y dejando los escasos ahorros en los mostradores para recibir a los Reyes Comerciales como no se merecen, por todo el carbón que el Gobierno nos han traído a lo largo de 2012. Negro carbón de recortes en sanidad, educación, justicia, investigación y otros servicios públicos, mientras un pequeño grupo de incompetentes funcionales juega con nosotros a la ruleta rusa, pidiendo ayuda a la Virgen del Rocío como hizo la de Fátima.

O don Luis, el de Guindos, responsable en España de la calamitosa Lehman Brothers, empeñado en poner el mercado laboral a los pies de caballos explotadores, para volver a una esclavitud olvidada. Sin olvidar al guechotarra Morenés, comerciante de bombas de racimo, que denunció al Gobierno español por declararlas ilegales, exigiendo el pago de cuarenta millones de euros, que sus compañeros de Gobierno han decidido pagar al comprador de la deuda.

También forma parte de este macabro corro de la risa el suplantador Ignacio, wertizando la educación sin reparar las consecuencia de su voladura. Y el gallardo don Alberto con su afán de hacer puñetas las puñetas, condenar inocentes y liquidar derechos en el espacio donde llegan sus tentáculos.

Reyezuelos del corte interior mostrado por Jorge Fernández y Cristina Cifuentes, dueños de nuestra calle, que apalean, criminalizan, multan y disparan contra todo lo que se mueve, aunque sea el párpado de un ojo, y secuestran a ciudadanos como Alfonso, por ejercer derechos fundamentales.

Secretarias Generales, del tipo Marina,  la del corral, que atribuye la emigración de nuestros jóvenes cerebros al “impulso aventurero de la juventud”, mientras aplaude la salida del patriota Calatrava hacia tierras helvéticas, pide el indulto del caco Ferrán y la condena para Gordillo.

Y en medio de todo esto, las palabras sin palabras de Rajoy que habla sin decir nada, emulando a Mario Moreno en sus comparecencias, pero sin provocar las risas de Cantinflas con sus cómicos, dislocados e interminables circunloquios.

Esto es algo de lo sucedido en el año que termina, nada comparable a lo que espera si la rebeldía y la insumisión no toman cuerpo en una sociedad resignada a ser enterrada viva.

INQUIETANTE CERTEZA

INQUIETANTE CERTEZA

Sabiendo que lo evidente no necesita confirmación y que las palabras políticamente correctas ocultan una verdad que se quiere enmascarar, es fácil concluir que las declaraciones del ministro Morenés han hecho temblar las posibles y anacrónicas barreras fronterizas de Cataluña con España.

El mandamás del Ejército ha dicho que “los militares estarán a las órdenes del poder civil” para evitar que los catalanes partidarios de Mas se marchen de casa llevándose en las maletas el patrimonio común, ante el silencio de los menos, que tal vez sean muchos más, aunque no se dejaran ver en 2006, cuando se aprobó el Estatuto catalán, con una abstención del 50,6 %. Es decir, que la mayoría absoluta de catalanes no estaban interesados en la movida estatutaria y/o independentista.

Espero que las palabras de don Pedro, recordando lo que ya está escrito en la Constitución, recogido en las leyes y contemplado en las ordenanzas militares, sea una pintoresca boutade del guechotarra Morenés, sin las consecuencias que reportaron las palabras del general Ángel Luis Pontijas por meterse con el oportunista liberal Mol Honorable President de la Generalitat.

Más vale que Mas forre con algodón los sables militares que descansan en los cuartos de banderas, y que sean vanas las segundas lecturas que puedan hacerse de las palabras pronunciadas por el ministro, ya que la irracionalidad política no puede ir tan lejos, ni las amenazas envueltas en papel de celofán pueden ocultar malsanas intenciones.