GENERACIÓN

En el tren de la vida que camina hacia la estación término, ocupamos el vagón de cabeza las personas que llegamos al mundo en el furgón de cola, cuando la hambruna, escasez, miseria y pobreza derivadas de la incivil guerra, era el plato nuestro de cada día, sin que ello sea hoy motivo de sonrojo, sino de humilde presunción.

No hay tinte vanidoso en el orgullo de pertenecer a una generación ya jubilada y sustituida por el colectivo de ciudadanos que forma la nueva savia bruta que circula por los vasos leñosos de una sociedad vertiginosa, que camina con rumbo marcado por los hacedores de vidas ajenas.

Orgullo de ser miembro de una gran familia generacional que trabajó con austeridad, sacrificio y generosidad en la construcción de su propia vida, en medio de un camino empedrado y lleno de trampas, donde una caída significaba el quebranto de la esperanza.

Combate diario tuvimos, no agotado en nuestra propia salvación, ya que prolongamos la lucha más allá de la autorredención, haciendo por nuestros hijos el trabajo que a ellos correspondía, en un intento de evitarles lo que debíamos promover, dándoles la protección, estabilidad y caprichos que a nosotros nos faltaron.

Tantas dificultades, renuncias, privaciones y sacrificios, nos hicieron jurar ante Dios que nuestros hijos no pasarían por semejante calvario, y no estoy seguro del acierto, pues con tal decisión eliminamos en ellos los valores  que a nosotros nos permitieron salir del pozo en que nos abandonó la posguerra.

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Una respuesta a GENERACIÓN

  1. Antonio dijo:

    En esa generación que nos tocó vivir a los de esas épocas pasadas…..nuestras infancias -volaban de uno sitio a otro sin hallar salida. Hambre, dejadez , penares sembrados por el suelo patrio que dejó una “memoria” para los sin olvidos. Los sucesos….ocurridos no tienen ya marcha atrás; ahora bien, si de los errores no aprendimos…..el hombre será siempre carne débil del manipulador. Los hijos que ahora viven…..es otra forma de lucha un horizonte al menos…de prosperidad. Lo pasado…como el agua del molino…recordar no viene mal.

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