EL FRESCO MÁS FRESCO DE LA HISTORIA

Captura de pantalla 2015-01-24 a la(s) 05.15.54

Sabemos que el fresco es una pintura realizada sobre pared o techo, después de recubrirlo con mortero de cal, como hizo Michelalgelo cuando pintó la Capilla Sixtina, que luce todo su esplendor con la nueva iluminación que se le ha dado a tan singular obra de arte.

Aplausos que la obra recibe desde hace siglos para compensar los silbidos, críticas y abucheos iniciales con que recibieron los italianos en 1541 el fresco del Juicio Final que pintó Miguel Ángel en el ábside del altar, que fue y sigue siendo la más “fresca” obra de arte que salió de sus manos, no porque la pared estuviera todavía húmeda cuando se mostró al público, sino porque allí los protagonistas del fresco estaban frescos de ropa, es decir, desnudos para escándalo de capelos, mitras, bonetes y fieles católicos puritanos.

Excesivos culos, tetas y penes sueltos, acompañado escenas sexualmente condenadas que provocaron taquicardias en los purpurados, agitaciones en los videntes, perturbaciones en las damas, sonrisas en los pícaros, miradas de reojo entre los guardias suizos y rechazo del respetable, que echaba de menos el recato que tuvo el artista al pintar la bóveda de la capilla 25 años antes, aunque no faltara en dicha obra la exhibición de zonas corporales similares en el techo, pero no en el altar mayor.

El fresco más fresco de todos los frescos, fue la expresión del pesimismo del artista, algo cansado de la vida y de aguantar los caprichos de cinco papas, desde Julio II a Pablo III, sabedores de que el señor Ludovico Buonarroti acabó con el cuello dolorido de tanto mirar al techo y a los lados en los pasillos vaticanos.

Esta entrada fue publicada en Diario breve y notas en el camino y etiquetada , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *