ALDEA MENTAL PERNICIOSA

Aldea mental perniciosa es el espacio virtual ocupado por la neurona que rebota en la superficie interior del cerebro donde habita, sin otro oficio que darse contra las paredes del cráneo hasta caer noqueada en la cisura de Rolando sin esperanza alguna de que el hospedero recupere el sentido común perdido.

Las personas que padecen esta dolencia son tradicionales en sus gustos y conservadores en sus preferencias. Confunden limosna con solidaridad, amor con sexo y lealtad con sumisión. Viven de la opinión ajena y de comadreo se sustentan. Temen los cambios y le asustan más las novedades que el pedrisco.

Como sólo conocen un tiempo verbal, son incapaces de vivir el presente y bucear en el futuro para ganar la vida de quienes vienen detrás. No pueden imaginar la parte oculta de un iceberg, y su miedo irracional a lo desconocido les impide asomarse al exterior por el ojo de la cerradura.

La creatividad no tiene espacio en su territorio. Se pasan media vida mirándose el ombligo, y la otra media delante del espejo como narcisos anacrónicos. La escasez mental de tales sujetos les aconseja, por ejemplo, contratar danzarinas más altas para evitar que bailen de puntillas.

El individualismo enfermizo, la ignorancia de los derechos, el incumplimiento de las obligaciones, la demonización de los oponentes, y la institucionalización de la chapuza, son otras señas de identidad de los aldeanos mentales, a las que pueden añadirse la anorexia cultural, la falta de diálogo, el hermetismo social, la tristeza ambiental, la banalización de las cuestiones, la descontextualización de los problemas, la superficialidad y el galapaguismo.

Pero tal aldea mental también tiene sus cortijeros y taifas medievales con terreno abonado para el amiguismo y las reboticas. Los unineuronales empalizan la aldea para evitar que nada beneficioso llegue a ella, ni pueda salir lo que sobre. Bloquean los caminos que facilitan el acceso a la villa e impiden el desarrollo de un comercio moral para salvaguardar la identidad que les falta.

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